Me marché al dormitorio para dejar las bolsas que traía volviendo un rato después al salón, riendo cuando vi que mi hija y mi amiga no se había movido del sofá ya que seguían tumbadas en el mismo sitio que cuando llegamos de las compras, cruzando nuestras miradas Sara que estaba sentada en uno de los sillones que había al lado del sofá y yo, sin dejar de sonreírnos.
—- Creo que hoy estáis muy bajitas de energía, o eso parece ¿verdad Cintia cariño? — le preguntó Sara a mi hija
—- Venga levantaro