Después de analizar los pros y los contras, Aroa no dejaba que me hundiera más de lo que ya estaba, ya que yo parecía que estaba como en una nube que no me dejaba ver con claridad.
—- No se que narices voy a hacer Aroa — le comente
— ¿Estás pensando en huir y volver a mi pueblo? —- me pregunto
—- Ahora mismo no se que quiero, no estoy en condiciones para pensar que tengo que hacer — respondí
—- ¿Por qué no hablas con David? dile que tiene una hija pero que no estás dispuesta a que te la quite,