Mundo ficciónIniciar sesiónMalía camina nerviosa de un lado a otro, su ropa hecha especialmente para esta ocasión era solo un blusón pero en lugar de tener tirantes para sostenerse era un tipo corseé.
Los nervios y anticipación la rodean al punto de hacerla perder la cordura.
— Princesa… ha llegado el momento.— susurra una mujer que se había encargado de prepararla para este instante.
— Ya hemos hecho todo.
La mirada de la mujer se desvía tímidamente.
— Aun no, falta el último paso.
Ella se sorprende.
~ Hazlo ¿qué puede ser más extraño que ser bañada con miel y pétalos de flores silvestres que rodean los territorios? Además de soportar que te arranquen cada vello del cuerpo~ Le grita su loba por el enlace mental.
Malía suelta el aire y asiente.
— Acompáñeme…— La mujer la guía hasta una ventana donde se filtran los rayos de la luna.— Quédese aquí… hasta que llegue el alfa.
Ella asiente y es dejada sola…
Aunque no por mucho tiempo.
La puerta de la habitación se abre y frente a ella se encuentra Alfa Marek con la respiración agitada concentrándose en nada más que no fuera solo ella.
— Alfa…— Susurra ella como un jadeo, decorado con el sabor de sus labios.
El avanza mostrando firmeza al mismo tiempo que esa habitación se sentía más pequeña, más insignificante ante lo que estaba a punto de suceder.
El clic de la puerta cerrándose y el martilleo del corazón de la princesa provocan que Marek se gire para concentrarse sólo en ella.
La luz de las velas hacen una especie de juego en cada una de sus facciones, distrayéndolo de lo que realmente lo había llevado hasta ahí.
— He venido a que terminemos de una vez por todas con los rituales enlace…
Malía asiente conteniendo un suspiro de alivio, se había cansado de esperar.
Ella comienza a caminar en dirección de la cama…
— Alto. — Ordena él con una voz profunda.
Ella se gira nerviosa.
— Quédate ahí.
La respiración de Alfa Marek se vuelve más sutil… controlada en busca de la forma más apropiada para dar inicio.
Extiende su mano y con una sutileza inesperada roza su rostro.
Ella cierra los ojos disfrutando de la caricia.
La mano de él baja provocando un escalofrío por donde recorre hasta que llega a su muñeca y una tela suave y delicada le rodea la muñeca.
El silbido de la tela cerrándose alrededor de su piel hace que ella se tense y abra los ojos.
— ¿Qué haces?— Su instinto de siempre mantenerse en control era más fuerte que su fachada de ser una princesa indefensa.
— Sólo continúo con el ritual… Debes someterte a mí, princesa… Hacerlo de todas las maneras posibles, de hecho la más sencilla es la física.
Malía sabía de esa clase de requisitos pero no le habían dicho nada de este.
— Debes entregarte a mí bajo la luz de la luna, de forma literal.
— ¿No es suficiente con entregar mi cuerpo? — cuestiona Malía observando por primera vez que otra cinta estaba colgando de la cadera del pantalón del alfa.
Marek comienza a negar en silencio, y el olor de su cuerpo la envuelve.
Acercando su rostro poco a poco a ella, hasta que toma su labio inferior con los dientes mordiéndolo con la fuerza necesaria para provocar un pequeño jadeo en ella.
— Déjate llevar… —Susurra él colocando el otro listón de seda.
El instinto se dividía en dos en la mente de Malía.
El deseo por dejarse llevar y solo sentir, disfrutar y conocer lo que es ser poseída por tu mate… por el macho creado para hacerte ver las estrellas, y la desesperación que la invadía al pensar en no tener una sola mano libre.
En caso de emergencia, no podría ser autosuficiente.
Sería lo que él quisiera y como él quisiera.
Malía se muerde el labio inferior pero Marek ruge.
— Prometo no dañarte… — La mano de él se cuela en su espalda provocando unos ligeros espasmos en el cuerpo de ella solo por la anticipación de lo que podría llegar.
Malía lucha no solo con su loba sino con su instinto…
Después de tantas luchas, jamás se había rendido ante nadie, incluso ni siquiera ante la muerte, pero él…
Él era un asunto completamente distinto.
— ¿Por la Diosa Luna?
Ella lo mira con anticipación y un deseo por creerlo, que para Marek es como si le atravesara el pecho.
— Lo prometo por mi manada que es lo más importante que existe en mi vida.
El aire se densa a su alrededor, la brisa que antes la acariciaba sutilmente ahora solo los envuelve y ella asiente en silencio anestesiada por la densidad de su mirada.
Alfa Marek la mueve hasta colocarla justo debajo del rayo de la una y sube sus manos para atarlas a un metal que estaba fundido a la pared.
Alfa Marek extiende su mano y roza con suma delicadeza los cordones de la parte trasera del vestido y los jala.
Un susurro delicado se escucha a los pies de Malía al encontrarse con su vestido hecho un ovillo alrededor de sus pies.
Ella traga saliva con el corazón mas acelerado.
La mirada del Alfa la hace quedarse desconcertada, la observa… su rostro, cuello…
Hombros, como si quisiera grabarse con fuego cada uno de los centímetros de su piel.
El corazón de ella se acelera más, y su piel se calienta, su rostro es una frutilla madura en este momento, el alfa aún se mantiene estático inmóvil concentrado ahora en sus pechos y solo su mirada.
La intensidad de su observación es suficiente para que ella sienta sus pezones duros, e hinchados…
Malía contiene un jadeo y el impulso automático de cubrirse…
La mirada del alfa baja hasta su vientre recorriendo cada centímetro tomándose su tiempo…
Calcando su feminidad…
Hasta que comienza a caminar y la rodea observando, como un crítico a una obra de arte…
Delicada, hermosa, angelical.
Y sin una sola explicación ella se siente completamente cautivada como si su mirada fuera el ancla necesaria para mantenerse con cordura…
Su rostro se pone rojo, sus manos heladas y su vientre cálido… húmedo.
Y él no la había tocado aun…
— Ha llegado el momento de la consumación Princesa Bela…— dice el extendiendo su mano para tomar la de ella y guiándola hacia la cama…
El estómago de Malía se encoge ante los nervios… la anticipación.
Alfa Marek comienza a desvestirse, hasta quedar con su miembro fuerte e implacable frente a ella.
Malía abre los labios y los ojos ante lo que tenía frente a ella.
“Por la Diosa, es enorme. Grueso. Un pedazo de carne que sería parte de ella… eso dolerá…” piensa mientras clavaba la mirada fija en él.
Bienvenidos !!! espero disfruten esta historia y me acompañen en esta nueva aventura!!!!







