Capítulo 52.
Mientras tanto, en uno de los pasillos, Dante camina con porte decidido.
Una mujer delicada, rubia, con la figura de reloj de arena más hermosa y delicada de todo el territorio, se presenta frente a él con unos ojos grises que inundaban cualquier desierto.
— ¿Así que tú eres el mensajero?— Cuestiona a ella.
Dante se detiene, observa a la hembra se acerca tanto a él que incluso su aliento parece envolverlo.
— Sí, yo soy el mensajero de la manada Colmillo Lunar.
La sonrisa que se presenta de form