Capítulo 26.
Malía está temblorosa en el pasillo con la respiración entrecortada y un par de manos la ayudan.
Luna ¿está bien?
Malía parpadea en varias ocasiones hasta enfocar a Ranoa.
Su espalda suda desesperantemente.
— Si, solo… necesitaba un poco de tiempo..
— Claro lo comprendo.
Ranoa se queda ahí a su lado hasta que esa horrible sensación desaparece y Malía puede volver a levantarse.
Sin embargo cada paso es observado por la sacerdotisa aunque la Luna no lo note…
La luna va caminando, con paso decidid