Capítulo 182.
Dante está caminando de un lado a otro en una de las oficinas más alejadas del castillo.
Se talla el rostro hasta hacerlo enrojecer.
— Entonces, ¿qué pasa?
Su mensajero, el mismo infiltrado en la manada, se mantiene con paso firme y mirada discreta hacia cualquiera de las ventanas.
— Todos permanecemos alerta en nuestros puestos mientras usted no nos diga otra cosa, nadie cambiará de posición.
Dante asiente.
— Bien— Agarra una pequeña figura de un lobo con una estaca atravesado su lomo…
Hace g