Las personas eran refinadas, las pinturas hermosas, todas llenas de arte y de una magia que te hacía perder en ellas
Cada una de estas era más hermosa que la anterior, cada una que parecía ante sus ojos, le rogaba por qué se quedaría un poco más allí
Que la observará con detalle y que la alegará, que le dijera que tan linda era y que la miraba como debía ser
Pero había un problema en ello y era que ella no estaba allí para ver la exposición como tal, ella estaba allí como un trofeo de Axel Aike