¿Qué?
Lo miró con el ceño fruncido. —¿Por qué?
—La forma en que se balancean cuando mueves la cabeza, como lo hicieron hace un momento… Lo haces en las reuniones y me quedo prendado, atraído por tu piel justo aquí. —Acarició con la yema del pulgar el punto exacto—. Recordar cómo se siente, cómo sabe, cómo te hace gemir…
Dios, quería gemir ahora mismo; sentía la necesidad ardiendo en su interior. No lo hagas.
—¿Sabes qué más me hace desear?
Sintió que su cabeza se sacudía y él se inclinó, su ali