Capítulo 4
Los días se convirtieron en semanas, nuestro affaire prohibido ardiendo como un incendio forestal que no podíamos, y no queríamos, apagar.
Robábamos momentos donde podíamos, convirtiendo lo mundano en algo crudo y depravado.
Manoseos rápidos en el pasillo cuando mamá estaba en la ducha, sus dedos deslizándose bajo mi falda para provocarme el coño chorreante mientras yo me mordía el labio para ahogar los gemidos.
Textos a medianoche llamándome al garaje para una follada brusca contra