Capítulo 4
Mi corazón latía desbocado mientras sentía la vulnerabilidad, mi agujero aún abierto un poco por la última follada, el calor dentro ardiendo como fuego por toda la fricción. ¿Qué están haciendo ahora? Mi coño ya está tan adolorido, caliente por todas las embestidas, pero dios, quiero más, aunque duela.
Kyle lo imitó al otro lado, agarrando mi pierna izquierda y enganchándola sobre su hombro, doblándome casi por la mitad, mis rodillas cerca de mis orejas, el culo ligeramente levantado