PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA
Ava siempre había sido buena guardando secretos. Sus compañeros de trabajo pensaban que era solo otra chica de Recursos Humanos que vivía con suéteres oversized y pasaba las noches de viernes con Netflix. Sus vecinos la veían como una mujer callada, educada, poco memorable. Nadie sabía que debajo de su cama, escondida en una caja de zapatos, descansaban los cuadernos desordenados donde escribía cada fantasía que nunca se atrevía a pronunciar en voz alta.
Durant