PUNTO DE VISTA DE ELLA
La invitación se deslizó sobre mi escritorio en el trabajo, una tarjeta color marfil con letras negras en negrita, dejada allí con la misma naturalidad que si fuera un folleto de una venta de garaje. Pero su peso… mi pulso se aceleró en cuanto mis ojos se posaron en las palabras.
Noches en la Marina.
Exclusivo. Discreto. Se permiten todos los placeres.
Lo que pasa en la marina se queda en la marina.
La leí una vez. Dos veces. Tres veces. Cada vez que la leía, mi pecho se