FATALIDAD A TU SERVICIO. CAPÍTULO 16. Un corazón más sabio
Era preciosa cuando estaba concentrada, pero era más linda todavía porque estaba sana, o al menos así le parecía a Charlie. La vio hacer operación tras operación sin detenerse hasta que finalmente se echó atrás en la silla y suspiró con nerviosismo.
—Listo, oficialmente somos pobres hasta el mes que viene que logremos cobrar el salario de la empresa —murmuró ella—. Supongo que podemos usar la tarjeta corporativa mientras tanto.
Charlie asintió, pero no se molestó en decirle que acababa de lleg