CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 77. El amor no se dice
Nadie dijo una palabra y nadie le acercó un pañuelo, ni siquiera una servilleta. Solo lo dejaron ser, sentirse mal y sentirse bien y llorar, y le daban comida de cuando en cuando porque Alan seguía insistiendo en que se iba a desmayar.
Kris tenía el pecho tan estrujado que de cuando en cuando no podía ni respirar, pero la mano calentita de Jana entre la suya obraba milagros.
—Bueno, ¿ya tomaron una decisión? —preguntó Mar cuando los chicos se autoinvitaron a un tour por la hacienda y dejaron a