CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 78. Hoy y todas las noches
Las haciendas eran realmente grandes juntas, y no hubo uno solo de la familia que no encontrara su lugar favorito, ya fuera el viejo molino, o los cenadores que habían esparcidos entre los viñedos, o los ojos de agua entre las propiedades.
Kris se iba sintiendo mejor poco a poco, y era como si aquella calidez familiar pudiera metérsele hasta en los huesos. Jamás había conocido algo así, jamás había vivido algo así, pero parecía que después de todo aquella trifecta de padres protectores que eran