CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 44. Nadie va a llevarte
Jana retrocedió asustada cuando la puerta de aquel sótano se abrió, y vio que la figura que estaba en el tope de la escalera no era Kris. Y para mayor desgracia tampoco era ninguno de sus hombres de seguridad. Miró a todos lados buscando una forma de escapar pero el lugar estaba sellado, aquella era la única entrada y la única salida.
—Tenemos a la chica, repito, tenemos a la chica —exclamó el que parecía el líder, mientras uno de ellos bajaba la escalera apresurado y sujetaba a Jana del pelo a