CAPÍTULO 32. Un caso difícil
—¿Hasta cuándo nos vamos a estar escapando a las dos de la madrugada? —preguntó Mar mientras Alan reía contra su cabello lleno de sudor y le bajaba la falda del vestido de dormir.
Se dejaron resbalar hasta el suelo y él la abrazó encogiéndose de hombros.
—Hasta que Mitch empiece a dormir solo, y no veo que eso vaya a pasar muy pronto —jadeó intentando recuperar el aliento todavía después de lo que literalmente había sido un duro muy muy duro contra el muro—. Así que mientras tanto nos ponemos j