El hombre del presente, el que tenía al frente de ella, era menos duro y cruel, no había nada en él que pudiera considerarse dominante. Nada tenía que ver con la pantera que siempre vivía a la expectativa de cazar algo mejor tantos en los negocios como con las mujeres hermosas. Seguía habiendo algo de ese felino en él, pero no todo eran garras y colmillos. Pensó que quizás por eso estaba alargando tanto ella su respuesta en vez de decirle la verdad de manera más directa.
O quizás lo estuviera