Esa mañana después de haber desayunado, Rossi estaba sentada en un banco hecho con un viejo tronco de árbol, se encontraba a un lado del jardín estaba encogida dentro de la chaqueta. No hacía tanto frío. Aquella parte de la reserva natural estaba al abrigo del viento y, como estaban a principios de la primavera, el sol ya empezaba a calentar.
Tenía el frío dentro y sabía que no se le iba a pasar hasta que ella no logrará frenar la ímpetu de Edward y sus intenciones de familia a largo plazo. Los