Elena estaba de pie frente al espejo de cuerpo entero en el dormitorio principal, ajustando la sudadera negra sobre sus jeans. La reunión de medianoche con Marcus Vale era en menos de dos horas. Podía sentir el peso de la memoria USB en su bolsillo y la tensión en los hombros de Damián mientras él se abotonaba la camisa oscura a su lado.
Damián se colocó detrás de ella, con las manos descansando en su cintura.
—No tienes que venir conmigo —dijo en voz baja—. Puedo manejar a Marcus solo.
Elena