Después de la noche anterior que pareció eterna con las últimas palabras de Marcus Vale flotando sobre sus cabezas…
Damián despertó a Elena con su boca en su cuello, lenta y cálida. Los primeros rayos de la luz de la mañana pintaban el dormitorio en un suave dorado. La besó perezosamente, tomándose su tiempo, como si el mundo fuera del penthouse ya no existiera.
Su mano bajó por su cuerpo, ahuecando su pecho, el pulgar rozando su pezón hasta que se endureció bajo su toque. Elena suspiró, arqueá