El ático parecía una jaula dorada al amanecer.
Elena no había dormido. Estaba sentada al borde de la cama de invitados con Mia aún acurrucada bajo las mantas, desplazando en su teléfono el horror que se desplegaba en silencio. El escándalo había metastatizado durante la noche. Todos los grandes medios de negocios llevaban alguna versión del titular. Los tabloides publicaban fotos comparativas: la granulada salida de Las Vegas, una reciente de Mia en el parque infantil, y ahora, nuevas imágenes