Pablo sonrió de manera irónica a su lado. Diego, en silencio, levantó a Irene y la colocó en la silla de ruedas. Justo cuando Diego iba a empujarla, Lola se adelantó.
—Yo me encargo. —Dijo mientras empujaba la silla, dirigiéndose a Diego—. Llevaré a Irene, tú espera en el vestíbulo, ¿de acuerdo?
Irene estaba tan cansada que no quería hablar, así que dejó que hicieran lo que quisieran. Diego le echó un vistazo a Irene y asintió. Lola empujó a Irene hacia el ascensor. En cuanto entraron, Lola come