Feli seguramente no causaría problemas. Diego ya no sabía qué hacer.
—Mis padres han regresado, Feli también está aquí, solo faltas tú y nuestra familia estará completa. —dijo en voz baja.
—Bajemos. —respondió Irene, sin hacer caso a sus palabras y cambiando de tema.
—Ire, hay algo más. —Diego la detuvo.
—¿Qué ocurre? —preguntó Irene.
—Se trata de Camila...
Al oír ese nombre, Irene frunció ligeramente el ceño.
—Te he dicho que ella me ayudó en el pasado, le debo un favor. Me contactó para pedirm