Irene no quería hablar con ella. O, más bien, no sentía que tuviera nada que discutir con Mariana. Pero, dado que ya estaba allí, era evidente que no se iría tan fácilmente.
Justo cuando iba a hablar, sintió que Félix le tiraba de la manga.
—Sal afuera a esperarme, voy enseguida. —le dijo a Mariana.
—¿Qué pasa? —Una vez que Mariana salió, Irene se volvió hacia Félix.
—Mami, ¿quién es esa tía? —preguntó Félix.
—Es una tía que conocí antes. —Irene acarició su cabello y sonrió.
—Esa tía es un poco