Pensando en la pregunta que hizo Irene, Diego continuó:
—No me importa cuántos descendientes tenga la familia Martínez. Si quieren algo, que lo consigan por su propio esfuerzo. Si Daniel quiere la fortuna de la familia Martínez, que lo intente; si tiene la capacidad para arrebatármelo, no tendré nada que decir.
Irene comprendió entonces que no era que Diego fuera generoso, sino que este hombre se consideraba superior, seguro de sí mismo y con un control absoluto sobre lo que había construido. No