—No me detengas. —dijo Julio mientras probaba un bocadillo.
—¡Tú!
Irene estaba muy enojada, sentada allí respirando con dificultad. Los dos guardaron silencio durante unos minutos hasta que ella habló.
—Está bien, si no vas a regresar, llamaré a tus padres.
—Llámales. —dijo Julio, sin inmutarse—. Y aprovecha para contarles lo peligroso que es el lugar al que vamos, para que se preparen para perder...
—¡Cierra la boca! —Irene casi se enfureció—. ¿Qué tipo de comentario es ese?
—Tu estado de ánimo