Mundo de ficçãoIniciar sessãoPOV Lanya
Ignoré cada una de las llamadas de Damiano Elizalde, yo solo quería una cosa, el divorcio, y si para conseguirlo tenía que arrastrarlo a tribunales, exponerlo y pelear hasta el final, estaba completamente dispuesta a hacerlo.
No iba a retroceder.
Había conseguido un abogado, no era precisamente brillante ni destacaba por su reputación, de hecho, era bastante mediocre si lo comparaba con los estándares a los que Damiano estaba acostumbrado, pero en ese momento era todo lo que podía costear.
Ahora, solo estaba preocupada por el desfile, por años habíamos luchado porque Max nos dejará desfilar, siempre solía ir a estos eventos, pero subir a la pasarela, era mi sueño más grande.
Había desfilado solo en pequeñas marcas de ropas locales, pero esto, ¡esto era algo mayor! Era un sueño, era el inicio de comenzar a cumplir mis propias metas.
Esa noche, Lisa y yo nos preparamos.
Max tenía una de las joyerías más reconocidas, y cada año presentaba su nueva colección en el club más exclusivo de la ciudad.
Max nos había conseguido los mejores vestidos, piezas diseñadas para impactar, y entre las modelos que desfilarían esa noche había rostros conocidos que sabían perfectamente cómo dominar una pasarela, así que participar no era solo un favor, era una oportunidad, una que yo no pensaba desperdiciar, quería hacer contactos, dar mi mayor esfuerzo y quizás conseguir nuevos castings y desfiles para comenzar mi carrera.
Cuando llegué al lugar para ensayar la coreografía, el ambiente ya estaba cargado de luces, asistentes, diseñadores y modelos moviéndose de un lado a otro.
Estaba nerviosa e insegura, pero tenía que ser fuerte, tenía que demostrar que esta era mi pasión y que podía destacar, así que respiré profundo e hice lo di todo.
***
La noche llegó más rápido de lo que esperaba, me preparé con calma,
Me tocó desfilar con un vestido rojo. Se ajustaba a mi cuerpo y alrededor de mi cuello llevaba uno de los collares de diamantes más costosos de la colección.
Cuando salí a la pasarela, sentí el cambio.
Las miradas sobre mí, no existía nadie, solo desfilar, caminar con porte, exhibir las hermosas joyas y transmitir elegancia de la marca, estaba lista.
Escuché murmullos, voces bajas que no lograban ocultar la sorpresa, pero los ignoré
—Qué hermosa joya… y qué bella mujer…
—¿Está soltera?
—¿Es la nueva it girl de la alta sociedad?
—¿Quién es?
Sonreí levemente, manteniendo la postura, no dejé que ningún rumor me afectara, necesitaba demostrar que era buena en esto, si quería conseguir más contratos, si quería un lugar en esta carrera debía dar lo mejor de mí.
Entonces ocurrió.
Una voz más fuerte, más clara, rompió el murmullo general.
—Señor Elizalde… ¿acaso ella no es su esposa?
Lo sentí antes de verlo. Esa mirada.
Giré apenas el rostro y ahí estaba Damiano, de pie entre la multitud, con los ojos fijos en mí, como si no pudiera apartarlos, como si estuviera intentando comprender lo que veía, como si la mujer frente a él no encajara con la que había dejado en casa.
Su futura exesposa.
—¡Es la señora Elizalde! —escuché a alguien exclamar—. ¡Qué hermosa esposa tenía escondida en casa, señor Elizalde!
Eso fue suficiente.
Di la vuelta con calma, manteniendo la postura, la elegancia intacta, y continué caminando como si nada más importara, como si su presencia no tuviera ningún efecto en mí.
Pero, aun así, sentí la mirada de Damiano sobre mí.







