Joseph miró atónito a Maximilian, aún sin poder creer lo que acababa de escuchar. Se levantó de la silla y comenzó a caminar por la oficina, tratando de asimilar la increíble revelación.
—No bromees con algo así. ¿De verdad estás diciendo que Amelia regresó con trillizos y esos trillizos son tus hijos? ¿Que ella te mintió y en realidad no perdió el bebé, sino que ahora resultaron ser tres? ¿Y que estuvo todo este tiempo sin poder regresar porque un hombre obsesionado con ella se lo impidió? Es