Capítulo 32. Fuiste tú.
Emir estaba desesperado por verle la cara al maldito que había deshecho la vida de Romina, al llegar al almacén donde lo tenía Loyola, estaba furioso y necesitaba desquitarse con algo.
Al entrar Loyola lo detuvo antes de llegar a ver al sujeto.
-Emir necesito que te tranquilices- Loyola conocía muy bien a Emir, tenía muchos años trabajando para él y esa mirada no presagiaba nada bueno para el hombre que estaba amarrado en una silla- necesitamos sacarle información.
-Sólo necesito que me diga dó