Romina y Emir entran en la sala de visitas en la cárcel, estaban visitando a una de las causantes de tanto dolor pero también a la responsable de haber podido encontrar de nuevo a su pequeña.
Estaban sentados detrás de un cristal a la espera que la dejaran salir, y de la puerta que estaba frente a ellos salió la mujer que se había encargado de arrebatarles a su pequeña.
— Veo que no se querían quedar con las ganas de verme, así hundida.— La cigüeña se sentó tranquila, aunque a la defensiva, es