Natalia se apoyó contra una pared cercana, tratando de procesar todo lo que acababa de escuchar. Su corazón latía con fuerza, pero intentó mostrarse calmada, aunque por dentro la incertidumbre la carcomía.
Keiden se acercó a ella con una expresión protectora, colocándose entre ella y la distancia que separaba a Simón y Julián. Su mirada era firme, casi desafiante.
—¿Quieres tomar algo? —preguntó con un tono suave pero decidido, estudiándola con atención—. Un café, un té... lo que sea que te ay