Alexander Jones
Me levanté con cuidado de no despertar a Massimo.
Catalina me miraba con ojos preocupados, un enorme nudo se instaló en mi garganta porque decirlo en voz alta era más doloroso que pensarlo, darle la noticia a alguien que la amaba tanto como yo también era muy difícil hacerlo.
— Alexander por Dios habla de una buena vez ¿Ella está bien?— Preguntó
¿Cómo es que Enrique la llamó para que viniera pero no le dijo lo que estaba sucediendo?
El hijo de perra me había dejado el trabaj