Aby abrió los labios, impresionada, y luego empezó a aplaudir.
—¡Bravo Aitor Roig! —exclamó. —¡Y el óscar al mejor actor es para…!
Aby no terminó la frase porque de nuevo él la agarró con firmeza por la cintura, y la besó, si ella no creía en sus palabras, por lo menos en los besos le iba a demostrar que la amaba.
Aby forcejeó, estaba tan enojada con él, decepcionada, herida, que no creía en sus palabras, lo empujó con todas sus fuerzas, y lo abofeteó.
—No me quieras ver la cara de idiota, no v