Mundo de ficçãoIniciar sessãoMeredith y Esteban durmieron en el asiento trasero hasta casi la llegada del amanecer, al despertar el condujo de vuelta a casa, pero ella le pidió bajar un poco antes de llegar, Esteban la siguió
—¿Qué haces, Meredith? —exclamó y ella se detuvo
—¡No puedo con esto, no haré esto! No engañaré a mi amiga —exclamó con el rostro cubierto de llanto, Esteban sintió que verla así






