Valentina estaba cediendo a su beso, sintió que se estremecía, lo había extrañado, y no podía resistirlo, hasta que el nombre de Esteban vino a su mente, entonces se alejó con rapidez, pensó que Esteban no merecía algo así
Scott la miró atónito, ella nunca lo había rechazado de esa manera, y pudo ver sus ojos llenos de dolor
—Valentina, por favor.
—¡No, Scott! No puedo hacerlo, yo tengo a Esteban, no puedo lastimarlo.
Scott tenía la mirada suplicante, decepcionada, miró al suelo, las lágrima