Valentina no podía contener la ira que sentía, salió de prisa, bajó las escaleras, y encontró a Lucius caminando rumbo al salón
—Val, ven al salón, estamos platicando —dijo Lucius con una mirada amistosa, pero en cuanto Valentina lo vio sintió un recelo, una rabia que la inundaba
—No, Lucius, tú y yo tenemos que hablar —dijo con gran severidad
Lucius la miró con duda, pero tuvo un presentimento de que algo malo ocurría
—¿Qué sucede, Val? ¿Está todo bien?
—Dije que debemos hablar, ahora. —s