Valentina podía reflejarse en esas pupilas tan dilatadas y oscuras, sintió un temor de que no podría huir, que podría ser devorada en un solo instante
—¿Lucius? —pero esa voz dulce la sacó del trance en que creía encontrarse, cuando alzó la vista y vio a aquella chica tan idéntica a la juventud de su madre, tuvo valor para alejarse, y empujar a Lucius con fuerza
—¡No te vuelvas a acercar a mí! —espetó con desdén y lo miró con crueldad, luego salió de ahí, sintiendo la mirada de Love sobre ella