58. Estar en casa
— Oh, Cassio, es un detalle precioso de tu parte — le dijo ella, cuando él terminó de colocarle la cadena. Tomó el pequeño dije entre sus dedos y lo observó sonriendo. Era una pequeña grabadora laminada en oro.
Él la sorprendió besándole el cuello.
— Me alegra que te guste — musitó contra la piel, y apartó varios mechones de cabello para depositarle un beso que la erizó de cuerpo entero —. ¿Siguiente parada?
Ella asintió con entusiasmo, y más tarde, después de haber sido discretos para llegar h