20. Destruir la reputación de Cassio Garibaldi
Las manos de Cassio eran dos puños muy apretados en ese momento y el corazón una bomba de tiempo a punto de estallar.
La modelo que colgaba de su brazo le había dicho algo que le importó tres pepinos y retiró su mano con delicadeza. Kat se le había perdido de vista y necesitaba buscarla.
— ¿Qué haces? — lo interceptó su agente; Eric, que había llegado temprano esa mañana desde roma.
— Debo resolver algo importante — dijo entre dientes y se hizo a un lado, pero el hombre colocó una mano en su br