Tras una mañana agitada, Lexy volvió a dormir entre las sábanas de Storni, fatigada y dolorida después de tanta pasión que su cuerpo había desatado, donde había conocido un nuevo modo de tener sexo. Un modo violento, pero pasional, un modo en el que las nalgueadas estaban permitidas y también los mordiscos.
Un modo que le gustó, que la excitó más y la emocionó para hacerla sentir más completa que el día anterior.
Se despertó otra vez entre un incómodo silencio que se acompañó de soledad. Estaba