La juvenil muchacha llevaba un provocador bañador blanco que contrarrestaba perfecto con su bronceada piel y rubio cabello; Joseph se hallaba sin sudadera, tumbado bajo el escultural cuerpo de la muchacha en la mitad del sofá.
—Jo-Joseph —titubeó Lexy con una inaudible voz y dejó caer las toallas sobre la alfombra que embellecía los suelos de la sala.
—¡¿Qué mierda les pasa?! —gritó Emma, furiosa por lo que acababa de ver.
—Te-tengo que irme —jadeó Lexy y se tambaleó sobre sus pies, mareada y c