Mundo de ficçãoIniciar sessãoSintió alivio cuando el hombre le quitó la venda que cubría sus ojos y no se avergonzó cuando Storni le limpió el rostro con una toalla de cara, secándole el sudor y las lágrimas.
Se miraron a la cara en silencio y, aunque ella se sentía dolida por los acontecimientos, pues le avergonzaba aceptar los verdaderos motivos por los que había abandonado sus estudios, en e







