La jovencita dudó de cómo llegar a él y se tocó la barriga producto de los nervios que sentía.
»Ven, linda, de frente, quiero verte —susurró él más dócil y tomó sus manos para invitarla a montarse a horcajadas en sus piernas, como habían iniciado la primera vez.
Lexy se subió con facilidad, demasiada para la torpeza que la acompañaba, pero su verdadera esencia quedó expuesta cuando se movió ágil sobre él y terminó golpeándose la cabeza con el techo del auto.
Su torpeza era su esencia. Nunca ib