—No te preocupes yo no me di cuenta de que estabas saliendo—me ayuda a guardar los juguetes en una bolsa—felicidades por los gemelos.
—Gracias, nos tenemos que ir—se regresa Daniel por mí.
—Un gusto volver a verlos—parece que nos recuerda bien.
—Adiós—le digo sonriendo con una voz irritante.
Caminamos sin decir nada hasta llegar al estacionamiento, guardamos todo en las cajuelas de los automóviles y las cosas que no caben en los asientos traseros.
—Vamos a comer, me comienza a dar mucha hambre—