—Les parece si abrimos una copa de vino para festejar—nos sugiere la madre de Marie.
Aceptamos, aunque yo no puedo tomar alcohol, no puedo decir que no, se les podría hacer extraño, pero lo que puedo hacer es simular que me tomo el vino y en cuanto se descuiden tirarlo o sacar mi copa de su vista.
Levantamos nuestras copas para brindar, y llegan mis padres a irrumpir en la cafetería, saludan y me llaman para hablar a solas; los llevo a la terraza y me siento con ellos para saber a qué han venid