Mundo ficciónIniciar sesiónSe escucharon tres golpes en la puerta principal cuando Annie dejó el pastel recién horneado sobre la barra de la cocina, los tres se quedaron estáticos antes de verse entre ellos y regalarse miradas de pánico.
—¡No puede ser!—susurró ella chillando.
—¡No puede ser Milo!—dijo William, llevándose los dedos llenos de chocolate hacia la boca.
—¿¡Jove







