Llegaron al supermercado. Noa había entrado para hacer la compra. Alex no bajó del coche para evitar ser fotografiado por los paparazis.
Después de que se alejó Noa, Alex le dijo al ayudante Fernando, –– Ve a ayudarla.
–– Señor, ¿por qué no va usted mismo, ya que está pidiéndole perdón?
¡Era solamente un ayudante! ¡La ayuda de un ayudante no serviría de nada para mejorar la relación entre los dos!
¡Qué tontería!
–– Miguel, tienes la tendencia de convertirte en un hombre muy hablador. –– Alex l