—¡No vayas tan lejos!
Alex dio una pausa, era la primera vez que la veía tan enfadada, con ganas de perder los nervios pero conteniéndose. Era como si estuviera a punto de saltar y arañar a alguien.
No pudo evitar soltar una ligera carcajada, una expresión de angustia se dibujó en su rostro siempre fresco y sus labios se curvaron ligeramente.
—¿Qué puedo hacer? Estoy muy ocupado con los asuntos de la empresa desde que me desperté.
Noa se quedó callada.
Al ver la sonrisa en la comisura de sus lab