A Noa le parecía un poco divertido el comportamiento de Alex, pero también se sentía enojada con él y le cuestionó:
—Alex Hernández, ¿no dijiste que no tenías fuerza?
—Sí —respondió Alex con su cabeza hundida en el cabello de Noa. Olía su fragancia como un adicto a su cuerpo.
Noa no solía usar perfumes y su fragancia provenía del gel de ducha y de la loción corporal que usaba. Era ligera, pero olía bien. La última vez que ella estaba borracha y él la tenía en sus brazos, ella también tenía la mi